27 octubre 2008

Por la montaña de enfrente de casa

Hoy he ido desde casa al Coll d'Ordino por la montaña. Ha sido una jornada muy tranquila porque es lunes y nadie hay por las sendas, pero tan tranquila que la montaña estaba más despierta que nunca, y cuando de repente me he metido en un bosque muerto me ha entrado un canguelo que sólo he podido tratar corriendo, para salir de allí lo antes posible. Sólo diré que al pararme a sacar la cámara he oído crujidos que me han dejado helado. Corre, corre.

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El bosque muerto


Ya en la cima he grabado esto para situar a la gente, sobre todo a los que ya han estado y saben qué se ve desde ahí.

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Luego en la bajada desde el Bony de les Neres, a unos 2.200 metros, he sufrido con las rodillas. El camino estaba indicado por puntos amarillos, pero de los desprendimientos de tierra y árboles algunos ni se veían, y era una bajada en recto sin zigzaguear. Lo que se puede llamar a palo seco. Me he caído como cuatro veces por los resbalones, y menos mal que he encontrado un palo adecuado, porque si no la rodilla derecha, la mala, la destrozo. Por momentos me he sentido perdido, pero no había más que bajar y bajar.

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En la bajada, casi llegando a Encamp, he asustado a este corzo que se ve si se hace un esfuerzo, justo en el centro de la imagen sobre una piedra.

1 comentario:

María dijo...

El bosque nunca está muerto, ni el mar, ni el aire. La naturaleza es la que nos da la vida pero también la que nos la quita, así que ojito con jugar ni con la piedra más tonta, que de una simple caída uno puede acabar en una camilla. Y bueno, imagino que te llevarás el móvil con saldo y cobertura...
Y aunque parezca una madre soy tu hermana.