22 julio 2010

En la cuneta del Tourmalet

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Arriba, dos videos. El de la izquierda, de presentación de ambiente, de lo que hay en una cima de los Pirineos, en este caso en el Tourmalet, donde estuvimos en la etapa del martes del Tour de Francia. Llegamos el lunes y nos fuimos el miércoles, sacrificando así el final de etapa de hoy jueves, pero precavidos ante el temporal de agua y frío que se esperaba para hoy y que por lo que he leído esta noche no ha dado tregua en aquella montaña.

El de la derecha, el momento del paso del pelotón principal que iba en persecución del grupo de delante donde iba Lance Armstrong, el primero del grupo y dejándonos a todos los aficionados con la boca abierta. El que grita "¡venga Alberto!" soy yo, claro, en un ataque de adrenalina.


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En estos otros dos videos de arriba, a la izquierda, animando y observando, y a la derecha el grupo de los esprinters y lo que comúnmente se llama el autobús, a su ritmo todos.


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Para mí, este de aquí es el mejor video. Los noruegos, seguidores de Thor Hushovd, un esprinter que sube muy bien, se lían a malmeter con Mark Cavendish, un esprinter rival de Hushovd. Lo cachondo del video es lo que le gritan: "Long way to go", que viene a ser algo así como "y lo que te queda", majete. Un detalle para que no escape a nadie: Cavendish, en este punto, era el último corredor de la etapa, llevado por un compañero. Detrás, el coche escoba.

17 julio 2010

Coll d'Ordino: 36min 32s

Estoy muy contento. La primera alegría deportiva del año. Sin ninguna duda. Hoy he hecho la cronoescalada de Ordino. 10km con media del 7%. Hace dos años acabé 15º con 38min 57s, el martes pasado fui a probar y, aunque apretando a tramos, acabé con malas sensaciones y 41min 11s... pero hoy... ¡hoy me he salido! Estoy que no quepo en mí de gozo. El tiempo, espectacular: 36min 32s, estando la salida y la meta exactamente en el mismo punto de siempre. Y lo mejor son las sensaciones, porque he salido mentalizándome que con bajar de 40min ya podía estar contento y luego conforme iban pasando los kilómetros me he visto muy bien salvo en el km 6, que me ha dado un bajón casi hasta el 8. Bueno, y lo otro mejor de todo es que he subido con el 25, el 23 y algún tramo el 21, remando como un burro y muy cómodo sin poner el 27. Y una vez acabado, creo que lo puedo mejorar en el futuro. El objetivo del próximo año será entrar en el Top Ten, porque este he acabado 11º a unos 20s del décimo.

Lo que no he contado es que sólo hemos corrido 38 ciclistas, pero siendo el objetivo siempre quedar de la mitad para arriba, está más que cumplido. En mi categoría he sido el 5º de diez, ¿veis? Justo en el centro.

14 julio 2010

Perdido en el Tour


Vi poco de la última etapa del Tour, la de ayer con la subida y descenso final de la Madeleine, el último km de la ascensión y hasta meta a trozos, pero tengo una duda. No acabé de entender por qué Contador y Schleck se empeñaron en remar tanto en el descenso y en el llano final, sobre todo en ese momento en que se queman tantas fuerzas. Todos sabemos que eso es una barbaridad y no entendí por qué tanta insistencia. ¿Para que no conectara Samuel Sánchez por detrás? ¿Tanto les preocupa? Creo que Samuel no es un corredor ni siquiera para el podio final, y menos tal y como llegó ayer de torrado, pero entonces... ¿qué pretendían? ¿unirse a los de delante? ¿para ganar la etapa? Tengo dudas. Y sobre los otros de detrás, ¿qué más da ya que Armstrong esté a 11 minutos que a 13? ¿qué más da que Evans pierda 6 o 8 minutos conforme iba de muerto? No sé, la carrera es la carrera, y tal vez no se analiza tan rápido en ese momento, pero ¿de verdad creeis que era necesario vaciarse así? Todo, en sí, me hace pensar en que tanto Contador como Schleck tengan dudas sobre los demás (Evans, Armstrong) que son más bien dudas sobre sí mismos. Es decir, si no tendrán miedo de que a ellos les pase lo mismo que al australiano y al americano. Una pájara aquí, una caída allá, una minutada y todo por el aire y la tortilla del revés. Por cierto, que por lo visto Evans anda con un codo roto (¿?, eso he leído) desde el domingo, y ayer lo pagó. ¿Se puede subir un puerto con un codo roto y más él que es 'mister balanceo'?

Tenía mis dudas sobre si me iba a ir a ver las etapas de los Pirineos, pero viendo cómo está el percal, me parece que eso no me lo pierdo. El lunes que viene salimos hacia el Tourmalet, no sabemos aún si al Aubisque, si al Soulor, si a Luz o dónde, pero el caso es que la etapa del martes, el día de descanso del miércoles y la etapa del jueves nos tendrán por allá a unos cuantos. ¿Puede ser que tengamos que animar a un Contador o a un Schleck apajarado subiendo el Tourmalet?

La foto del Tour 2010:


Haré una mención aparte a esta imagen (Agencia EFE: Nicolas Bouvy). Para mí, es la foto de esta edición. No se sabe cómo acabará la carrera en París, ni siquiera si uno de estos dos llegará al final, pero esta es la mejor postal de lo que está sucediendo. Dos corredores que se disputan el Tour, pero que para llegar a este momento han tenido que deshacerse de los demás supuestos rivales.

Como no las tienen todas consigo, es decir, que como no se fían de nadie por muy noqueados que estén los otros, miran hacia atrás cuando se ven solos delante. Analizan la situación porque piensan en lo mismo, el uno sabiendo que el otro está a su lado. Primero, reflexionan, nos deshacemos de los otros, y luego tú y yo ya saldaremos cuentas. Además, se mueven en armonía, como si lo hubieran pactado adoptan la misma postura, con idéntico pedaleo, simétricos el uno del otro si no fuera por el movimiento de cuello hacia la derecha. Las bicis, como si tuvieran vida propia y fueran más listas que ellos, barruntando el futuro inmediato, se separan. Chico, parece que dicen a sus jinetes, aléjate de este de al lado, que es tu rival, los demás ya son los demás, no importa. Donde está la batalla, realmente, es entre tú y yo.

12 julio 2010

Desde aquel Perico de 1988

Perico, con el maillot amarillo del Tour, en 1988, recibe el beso de Juan Martínez Oliver.

Cada uno es cada cual. Mi entrada en la vorágine deportiva fue un mes de julio de 1988, cuando un tal Pedro Delgado Robledo, nacido en Segovia, ganó el Tour. Yo era un crío de apenas 9 años, casi 10, que también había nacido en Segovia, como mi madre, mis tíos, mis primos y mis abuelos. Segovia era importante en mi cabeza de niño, y gracias a ese ciclista valiente al que todo el mundo llamaba Perico, el "Loco de los Pirineos", yo soy lo que soy hoy en día. Así de exagerado y así de cierto.

Perico, camino de su primer Tour, en los Alpes.

Aquel verano Delgado recibió su homenaje en Segovia y yo estuve allí. Recuerdo que un Mercedes imponente, de color beige, aparcó justo detrás de donde nos encontrábamos toda la familia esperando al héroe segoviano. De aquel vehículo salió un "águila de Toledo", un tal Bahamontes que yo poco conocía, y mi padre me dijo, "ese es el mejor escalador de todos los tiempos". Mientras esperaba a ver en directo al presente del ciclismo, el pasado lo tenía a un paso.


Desde entonces, el deporte me ha dado muchas alegrías. Las personales de haber subido el Tourmalet, el Aubisque, el Col d'Aspin, de hacer varias Quebrantahuesos, triatlones, duatlones, partidos de fútbol, de baloncesto, todo siempre a mi nivel básico y entre amigos, pero simplemente maravilloso. Todo por aquel renacuajo segoviano que un día vi atacar como nadie en los puertos del Tour, con fuerza, con garra, con un carisma que aún no se ha vuelto a ver.

Indurain, con uno de sus cinco Tours.

Desde aquel 1988, una jovencísima Arantxa Sánchez Vicario ganó Roland Garros a la imponente Steffi Graf, mientras el monstruo Miguel Indurain imponía su ley con cinco Tours y dos Giros de Italia, Sergi Bruguera ganaba otro Roland Garros y hasta Conchita Martínez levantó la ensaladera en Wimbledon. Mucho antes, el Barça se llevó su primera Copa de Europa -ya lleva tres- con el maravilloso gol de Koeman a la Sampdoria, mientras se disputaban los Juegos Olímpicos de Barcelona donde Fermín Cacho me puso los pelos como escarpias en la final de 1.500 metros. Luego vinieron bestias motoriles como Àlex Crivillé y sus duelos eternos com Mike Doohan, para dar paso a los Fernando Alonso y Rafa Nadal -estos dos últimos no son santo de mi devoción, todo sea dicho-, todos deportistas de primer nivel como la selección de baloncesto que se convirtió en campeona del Mundo en Japón. A todo esto, Óscar Pereiro, Carlos Sastre y Alberto Contador sumaban otros tantos Tours como si fuera normal, Óscar Freire se doctoraba en clásicas y en tres Mundiales, mientras en el camino aparecieron varios oros olímpicos de prestigio, como el del ciclista Samuel Sánchez en Pekín hace dos años, cuando poco antes la otra selección, la de fútbol, ganaba la Eurocopa con una generación heredera de la que ganó el oro en Barcelona. Hoy es el Mundial de fútbol, la Copa del Mundo que hasta ahora parecía cosa de otro planeta, cosa de privilegiados argentinos, brasileños, italianos, alemanes, franceses y poco más. Y entonces, ayer, mientras veía una y otra entrevista a los jugadores de la selección desde Sudáfrica, me venía a la cabeza una idea: ya lo he visto todo.


Arantxa, con su primer Roland Garros.


Fermín Cacho, en la final de 1.500 de Barcelona'92.

A partir de ahora el deporte ya es solo deporte, ya no es ilusión. Ésta acabó con la Copa del Mundo. Da igual que el Barça gane otra Champions League, que Contador gane un tercer Tour o que en un futuro alguien supere las gestas de Nadal. Ya da igual. Toda esa ilusión que he tenido durante los últimos 22 años, desde aquel Perico ganador del Tour, ya no se repetirá. Porque ya no queda nada por ganar. Aquel 1988... ¿qué hiciste, Perico?

La Copa del Mundo al cielo.

10 julio 2010

Arroz al horno naranja


No es la primera vez que hago un arroz al horno, pero ayer me salió... ¡naranja! No sé si tendrá algo que ver con el Mundial, o con el colorante, pero el tema es que ahí está.

08 julio 2010

Un salto, un vuelo, un sueño


La pelota vuela sobre el césped del estadio. Esa especie de balón de playa con nombre de tribu zigzaguea mientras hace un doble movimiento de rotación y traslación con una parábola de fuera hacia dentro. Los defensas esperan a que llegue mientras controlan a sus rivales. De repente, desde el semicírculo del área aparece un toro desbocado, corre y corre, salta más allá de los cielos; en el córner, Xavi mira y analiza su centro mientras lo ve llegar; en la banda, el banquillo se levanta porque intuye lo que viene; bajo los palos, el portero Neuer empieza a rezar porque aquel parece Rambo; en el punto de penalty, el defensa Khedira se aferra a Piqué, el más alto de los bajitos españoles; es el momento en el que la 'torre' roja va a rematar, pero el toro que vino desde el semicírculo, que llegó desde la Pobla de Segur y que tiene más sangre que nadie, está en el aire para darle la vuelta a la historia. Deja sin remate a Piqué, deja sin respuesta a la defensa alemana, y deja sin aliento a la afición. Mientras ese toro cae al suelo, la pelota ya ha entrado, Neuer se ha estirado pero no ha llegado, el banquillo ha estallado, la grada se ha vuelto loca, y mi garganta pide con urgencia una tregua después de 73 minutos de infarto.



Entonces, estamos en la final de un Mundial, y el niño que fui y que vio aquella nariz rota de Luis Enrique, hace 16 años, sonríe incrédulo. Necesito verlo otra vez. Son las 3.30 de la madrugada, y aún sigo volando junto a Puyol por aquel área rodeada de fornidos alemanes y unos locos bajitos que juegan al fútbol como nunca nadie hubiera soñado, aunque lo hagamos.

07 julio 2010

Un paseo de regalo

Ayer hizo un día fantástico y me regalé un paseo. Calor a raudales y muchísima luz. Cogí la bici y bajé a Andorra la Vella, luego subí a la Massana y continué hacia arriba hasta la estación de esquí de Arinsal, a 1.775 metros de altitud, con el Comapedrosa y sus casi 3.000 metros a la vista. Espectaculares vistas... Bajé entonces por el mismo camino, llegué de nuevo a la Massana y me fui a Ordino, para subir el puerto (1.850 metros de altitud) en dirección a Canillo y a casa, con 60 km en tres horas y media.

La media de velocidad, de apenas 19,5 km/h, con una media de pulsaciones de 142 por minuto y una máxima de 172, lo cual no parece que acabara siendo un paseo, pese a serlo. Un día así es lo más grande.

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Video montado con poco esmero, foto tras foto, con la canción "Enero en la playa", de Facto Delafé y las Flores Azules, canción que por cierto he destrozado con cortes aquí y allá. Me lo perdonen.

06 julio 2010

Etapón del Tour: Armstrong muerde el polvo

Madre mía el Tour. Por favor, qué espectáculo. Grandiosa la tercera etapa, después de la engañifa de la segunda. He ahí la grandeza de esta carrera. Ayer aparece un cacique (Fabian Cancellara) y manda parar porque se ha caído un compañero (Andy Schleck), con lo que la etapa se convierte en una globerada final, y al día siguiente, aun cayéndose otro de sus compañeros (Frank Schleck, el hermano de Andy), con pinchazos de los rivales incluidos (Lance Armstrong), y con la carrera lanzada, la guerra está servida.

La etapa se vuelve loca. La caída de Frank Schleck (fractura de clavícula, uno de los favoritos para casa nada más empezar) lo rompe todo. Delante se quedan Cancellara y el otro hermano Schleck (Andy), el campeón del mundo (Cadel Evans), y un esprinter (Thor Hushovd), amén de un par de suertudos que han salvado la montonera. Alberto Contador se corta tras la caída del luxemburgués. ¡Alarma! Y Armstrong sigue su camino. Hay diferencias entre todos, pero al final el grupo de Contador enlaza con el de Armstrong. Es el momento en el que el americano pincha. ¡Alarma! Y aquí se lía parda.



El yanki, tan charlatán los últimos días, tan precavido ante los tramos de adoquines de la etapa de ayer de 213 kilómetros entre Wanze y Arenberg Porte du Hainaut, zona de clásicas, de polvo y muchísimo público, se lo come con patatas. Que si Contador no tiene equipo, que si él sí, que si la tercera etapa y el famoso pavé puede pillar desprevenido a Contador, que se ande con ojo y tal y cual, y va y resulta que cuando él pincha sólo tiene un compañero que además acaba reventando y dejándolo solo, mientras que Contador, delante, mantiene a Aleksander Vinokourov de fiel escudero. El mundo al revés. Pero ya se sabe: el yanki se pavonea, los demás callan. Y el Tour aumenta su grandeza.

Total, el cacique del día de antes (Cancellara) es el nuevo líder, el cacique de hace una década y eterno fanfarrón (Arsmtrong) agacha la cabeza, mientras que el que calla y pedalea le saca ya 50 segundos en la general. Tal vez el americano tenga ya algo más claro qué es la clase, cierre la boca para próximas ocasiones y, además, nos dé espectáculo a partir de ahora. Porque tiene que atacar si quiere aspirar al podio. Y ojito con Cadel Evans, el gran beneficiado de hoy.

05 julio 2010

Catalanes y la selección

Me voy a meter con los catalanes, pese a apreciarlos mucho más de lo que se pueda pensar. Qué chulos que son. Se habla de la chulería (tontería, diría yo), de los madrileños, se habla de ‘lo millor del món’ para referirse a todo lo que huela a valenciano, se habla de la seriedad vasca, se habla... ¡que se deje de hablar! Un catalán te mira y asume su rol superior. Con perdón. Como son más listos que los madrileños, no se les nota la chulería, y como también son más listos que los valencianos, tampoco se les detecta ese toque de ‘nosaltres més’; huelga decir que la seriedad les viene de serie, y entonces los vascos no son nadie.

Hablando de política, aseguran que por supuesto España les oprime, y hablando de deporte, me he hartado durante todo el Mundial de verlos animar a Suiza, a Honduras, a Chile, a Portugal y a Paraguay (y lo harán con Alemania), hasta el punto de que me resulta incómodo ver un partido del Mundial junto a ellos. Hoy, como ven que España está en semifinales se delatan superiores, en una mezcla de despotismo madrileño, altanería valenciana y contundencia vasca. Su actitud de cara al Mundial fue, de inicio de indiferencia (no jugaba Catalunya, claro; tal vez en el próximo Mundial), de seguido de animadversión, y en los momentos en que estamos de reclamar lo que es de ellos. Verbigracia: que si juega como el Barça, que allí está medio Barça, que el Barça, que el Barça, que el Barça... Es entre vomitivo y cachondo verlos pavonearse así.

Soy del Barça, siempre he sido procatalán y antiblavero, me siento identificado con su lengua y su manera de ver las cosas, mediterráneos, trabajadores, vividores cuando toca, festivos, alegres y serios según el momento, me cago en la España que nos quiere vender medio país empezando por el rodillo madrileño y toda su mandanga, pero ver a tanto catalán deseando la hecatombe de la selección, a mí, que amo el deporte y a ese equipo por encima de lo que pueda significar para otras personas de patria y milongas varias, me sorprende.

Acabaré con dos frases, una de cada bando. La primera de un catalán, el cual preguntado sobre la cuestión de su animadversión a la selección dijo: “No voy a discutir sobre algo en lo que sé que tengo toda la razón”. Y punto. Ante tal anchura de miras, nada más que decir. La segunda frase, de un andaluz que me contaba: "Yo, si veo que hay alguien que se caga en mi madre, me parece raro pero también pienso que hay gente para todo; pero si veo que se cagan en mi madre otros muchos, pues lo que pienso es que no están bien".