16 noviembre 2012

42,195... ¿por qué?

Cuántas barbaridades he hecho y ninguna como esta. No son nada 200 kilómetros de bici ante esta enormidad. 42,195 corriendo. Qué locura. Hoy me pregunto por qué voy a hacerlo. Tengo tantas respuestas... La principal es por motivación, porque después de muchos años pensándolo, de muchos cuidados a una rodilla diferente, ha llegado la hora. Gracias a mi familia, a mis amigos, a los que veo y a los que no, a los que sigo y a los que me siguen, porque ellos hacen que todo sea posible. Gracias a Raúl, que es mi ángel de la guarda, a Pepa, que me anima cada día, a todos los que creen que somos capaces.

Sí. Somos capaces. Llegaremos más rotos que otros, tal vez menos en algunos casos. Pero llegaremos. No querremos ayuda externa, no querremos más que ánimos. El resto será la lucha del cuerpo contra los metros. No hay más. Sudor, sufrimiento, dolor. Todo llegará, pero habrá que superarlo, pensar en las olas del mar rompiendo en la playa, en la primera nevada, en las vacas que pastan a sus anchas cerca de casa.  Habrá que evadir la mente, buscar un viaje alternativo con la vista ciega en el frente, los pies manteniendo el ritmo, los músculos impulsando y el corazón vivo al ritmo de los pulmones. Dale, dale, dale, sigue, sigue, sigue.

Qué belleza de momento la meta. Nadie se pregunta si no llegaremos, porque lo haremos. Y sí, estamos locos, pero por eso mismo corremos.


2 comentarios:

David Fernández dijo...

Suerte neng!

José Vicente dijo...

Por fin!!

Mucha suerte!!