27 junio 2011

Carrera de montaña en Canillo: el debut

Travessa de Canillo: carrera de montaña de 15km y un desnivel de unos 1.200m positivos y otros tantos negativos.

De los 25 inscritos, no sé cuántos éramos en la salida, pero calculo que unos 20. En primera fila se colaron dos niños (infantiles, que también la hicieron, los 15km, en 3h 05min, los muy... no me llegaban ni al pecho de altura, qué rabia de críos y qué vergüenza me da...), y como nada más salir era trepar, dieron por saco todo lo que quisieron y más, estorbando a los mayores, que no es por nada, pero con un paso nuestro ellos hacían dos.

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Video de ATV, la tele de Andorra. El menda sale en los primeros planos, pasando por un puente y con una técnica de carrera descomunal, gorra en la cabeza y con escupitajo incluído.

La subida inicial fue una locura, de salida, a todo lo que daba la patata medio trepando. Fui adelantando primero a los críos, luego a dos adultos y en seguida la fila se rompió, con huecos entre corredores de unos 20 metros. La primera parte fue muy dura. ¿Correr? Ni de coña. Ni trotar, no me llegaba el resuello cuando medio llaneaba la senda, pero yo andaba rápido intentando imitar al que llevaba delante. Que él trotaba, yo trotaba, que él andaba, yo lo mismo. Y así hasta atravesar una presa preciosa y el primer avituallamiento. Notaba que en las bajadas yo perdía comba, y que en las subidas recortaba aunque no trotara. En la siguiente subida dura, alcancé al que llevaba delante, y poco después al siguiente, y éste se puso detrás de mí descolgándose en las subidas/trepadas porque estaba muy musculado y yo soy un tirillas, y cogiéndome en las bajadas cabreteras entre rocas.

Fuimos juntos un rato y cuando la senda se hizo llana, los dos nos dijimos que lo malo había pasado, y entonces seguimos recto. Al instante él soltó un "me cago en la puta" que me asustó, y es que nos habíamos equivocado unos metros, y la senda seguía... ¡hacia arriba! El calvario a tope de pulsaciones no se había acabado, así es que hicimos de tripas corazón y para arriba. Mientras el compañero el calvito aún renegaba, yo le sacaba metros. Hasta el otro que se había quedado por detrás lo cazó, mientras me fui directo hacia la cima, con una pendiente extrema yendo a cuatro patas a veces, y hasta parándome porque agonizaba de verdad. Al final llegué a la cima, y giré a la izquierda hacia la cresta de la montaña. Espectacular, chavales: se veían las pistas de esquí de Grandvalira allá abajo a tomar por culo, brutal. Estábamos a unos 2.600m de altitud.

Pero no había tiempo para turismos ni lindezas, pasé el control de la cima y vi el cartel que indicaba, aún, 10km para meta. Entonces vino lo peor. Juro que prefiero subir dejándome la vida en ello, que bajar. El descenso se inicia suave por la cresta, con aire y caída libre a ambos lados aunque con espacio de unos 20 metros de anchura, y por una senda que no era senda, sino hierbajos altos que tenías que ir chafando buscando las banderitas que te indicaban el camino correcto. Es decir, líneas rectas. Ya noté que iba a sufrir, y oí los pasos de los dos que llevaba detrás. Me adelantó uno y luego el otro, y yo a mi ritmo de 'glober' sufriendo por mis rodillas y mis tobillitos. "Pisa con el talón", me dijo uno de ellos, y la verdad es que me sentí más seguro. Aun así, vi la suela de mi zapatilla en dos ocasiones, y caí en la cuenta de que mis tobillos son de goma.

Llegué al siguiente punto de control que indicaba la bajada pura por senda ancha, y pregunté cuántos llevaba delante. "Eres el quinto", me dijo. "¿El quinto? ¡No me digas!", exclamé. ¡Eso significaba que a la cima de la carrera había llegado el tercero! Me cago en la leche, no os hacéis una idea del subidón que me vino. Bajé por la senda lanzado, a todo lo que daban mis piernas, y fui cogiendo un ritmo bueno. "Si acaban reventando, aún los pillo", me decía a mí mismo sin saber que el que iba a reventar era yo.

Continué bajando, y pese a pensar que iba como una bala, volví a oír pasos detrás. Un señor que según los datos de las inscripciones tenía 61 años me estaba recortando. "¿Tan lento voy?", me dije. Total, que el tipo se me puso en el cogote, diciéndome que no iba bien y que estaba apuntado a la carrera larga (25km) pero como tenía lumbago, pues que al final hacía la corta (15km). Y yo pensando: "Y encima me vacila". Al final me pasó, y abrió tanto hueco que no lo volví a ver hasta la meta salvo un pequeño tramo de subida donde lo tuve a tiro, pero yo ya no iba nada.

Empecé a notar que todo me fallaba. Los tobillos se doblaban cada vez más, y hasta me llegué a hacer la zancadilla yo mismo. No pensaba bien, y entonces empecé a preocuparme. Hacía calor (se llegaron a los 33 grados), pero había bebido de la mochila y en un avituallamiento hasta paré, cuando no lo tenía previsto antes de la carrera. Iba tocado: metí los pies en dos bajadas de río diferente, pese a intentar evitarlo, claro, y ya estaba claro que la chola no me funcionaba. No tenía hambre ni sed, diría, sino que era que estaba reventado.

El descenso por el bosque se me empezó a atragantar y me llegó el agobio. En las zonas de sombra tenía que reducir el ritmo por miedo a no ver raíces o piedras y darme un tortazo, siempre pensando que la cabeza no rulaba como debía. Entonces llegué fuera del bosque y vi que llegábamos al valle de Incles. Desde arriba localicé el camino de cemento en descenso que teníamos que coger, y me animé, pero maldita su estampa.

Al llegar a aquel hormigonado, los pies se me pegaban al suelo y el cuerpo se me embalaba por la fuerte pendiente hacia abajo, y entonces vino el dolor de verdad. La rodilla derecha me iba a estallar. Vi las estrellas de dolor y pensaba que no me aguantaba. Iba espatarrado intentando amortiguar, pero el dolor iba 'in crescendo'. Al final llegué a una zona llana y luego hacia arriba que me alivió, y entonces las patas me insultaron por el cambio tan bestia. De ahí, cruzar el río y afrontar los últimos 3km de subidas y bajadas por el bosque en sombra.

En la primera subida tras el río me noté bien, mejor que antes cuando no me funcionaba la cabeza, pero luego en las bajadas sufría por la rodilla. Estaba hecha polvo... A todo esto, traía una llaga en el pie derecho desde la primera vez que metí la pezuña en el agua, hacía ya rato. Sin embargo, vi delante al calvito de antes, que andaba en plan "no puedo más" y lo pasé. ¡Ya estaba cuarto! Mentira, porque poco después me adelantó un chaval que no habrá cumplido los 16 años... En fin. Me quedé sin reacción al verlo. ¡A ese niño lo había pasado en la primera subida seria del día! El daño ya estaba hecho, y su ritmo era inalcanzable para mí, y entonces...

Sin venir a cuento ni previo aviso, noté que el dedo pulgar del pie derecho se encogía. Dolorosísimo, algo que no sabía que me podía pasar, una cosa insufrible. Me tiré al suelo gritando a diez metros de llegar a un punto de control, y la chica que estaba apuntando dorsales hasta me preguntó si me había roto algo. Le dije algo que ni yo entendí, me quité la zapatilla y coloqué el dedo recto haciendo una fuerza importante en plan palanca. Me asusté, chicos. Entonces me alcanzó el calvito musculado, que me quiso ayudar a estirar, aunque le dije que gracias pero yo podía y que si me pasaba se ponía quinto, y pese a que puso cara de "y a mí qué", siguió y ya ni lo vi.

Me incorporé a la carrera todo lo rápido que pude, saludé a la chica del control a la que había asustado con mis berridos, eructé sin querer en su cara el zumo de hacía unos minutos (le pedí perdón y me dijo que no pasaba nada, que tranquilo... me supo fatal, aunque fue un acto sin control...) y vi un llanito recuperador que hice al trote. Aquí me pasaron otros dos tíos, con lo que ya estaba noveno. Pero si bien uno de los que me adelantó se fue claramente, el otro se paró al instante con los mismos calambres que yo en los dedos. Lo intenté animar mientras berreaba y me fui.

Pero yo estaba hasta las narices de bajar, y mi rodilla ni os cuento. Me iba a petar y yo forzándola 'demasié'. Iba ahora octavo pero sentenciado, porque el tipo de los dedos me cogió fácil, lo dejé pasar mientras bajaba con dificultades entre pinos y piedras, y ya llegué a las calles de Soldeu. Estuve a punto de hacer como el Papa cuando sale del avión en un nuevo pais y se agacha a besar el suelo liso, pero otros dos tipos me estaban pisando los talones.

Me metí en el pueblo buscando banderitas como un yonqui que desea su dosis, y aparecí en el arco de meta sin enterarme. A 20 segundos llegaron los dos que me tenían a tiro. Me bebí como un litro de zumo de algo sin darme cuenta vasito a vasito, medio litro de Coca-Cola y me fui con uno de los del equipo nacional de Andorra (Óscar Casal, quinto en la carrera larga, un crack) a meter las patas en una balsa helada. Al final no hubo balsa, sino chorrete de agua polar, que me dejó las piernas para volver a dar la vuelta... ¡ni de coña!



Volvimos a la meta paseando relajados, me puse el 'traje' de periodista, cogí las clasificaciones y memoricé cuatro declaraciones y me fui a la ducha, a casa a comer con mi Pepa en la terraza al solete y al trabajo, con una ampolla abierta en el pie derecho como una moneda de dos euros.

Pues eso, que sexto de la categoria senior, pero noveno del total porque me han superado un tío de 61 años, un júnior que quedó segundo a media hora de mi tiempo, y el cadete que me da vergüenza decirlo.

Mi tiempo, 2h 36min 24a, a 49 minutos del ganador (1h 47min, el bestia, y con rotura de fibras incluída, el tipet).

Conclusión: menos mal que no me atreví a correr el Trail de Andorra del año pasado (http://rafabatallitas.blogspot.com/2010/06/miedo-renuncia-y-decepcion.html), y menos mal que hoy he hecho esta carrera: Ni loco me apunto a una más larga de 15-20km. Antes me revientan las articulaciones. Muy bonito, sí, pero durísimo de verdad, más que una Quebrantahuesos.

3 comentarios:

David dijo...

Joder, menudo relato.

Me quedo con tu pase por encima del puente + escupitajo (brutal) y con el "rot" a la chica del control... jajajaja. Qué grande!

Enhorabuena por haberla acabado. Yo ni me lo planteo. Correr es una reventada. Yo lo más bestia que hago son 10km con 500m, más paso, me reviento. Voy más cómodo en bici hehe.

Salut!

Jose Vicente dijo...

Ja ja ja... Muchas quejas pero en el 'top-ten', que ya quisieran otros por aquí...

Pero cómo se te ocurre debutar en Andorra, insensato, con las buenas carreras de iniciación que tienes por aquí: Pipa en Vall d'Uixó y el Bartolo en Benicàssim (con final espectacular en la playa)... Es como elegir la QH para debutar en una cicloturista, vamos, de locos...

Que conste que ya te avisé, que lo jodido en esto no es subir, sino bajar, y donde realmente se gana tiempo...

Y cómo que ninguna de más de 15 kms? Aquí hay que mirar el desnivel, no la distancia. Ya te veo haciéndome de liebre en la MiM el año que viene para bajar de 10 horas, ja ja ja...

En Andorra y en el 'top-ten'... Envidia es lo que das, cabronazo, ja ja...

Un saludo

Rafa dijo...

¿El Bartolo, la Marató i Mitja? Beldium, tú me quieres matar!

Han pasado dos días y aún no me puedo mover como las personas...