27 enero 2009

Poco a poco, vuelvo en mí


El sol de cara, cargando pilas, y no lo niego: el culo helado.

Voy a volver a las andadas, o pedaladas, según se mire. Este lunes redescubrí un camino en La Seu d'Urgell que me enseñaron hace unos meses y por los que fui corriendo con un amigo triatleta de por aquí. El lunes dejé las zapatillas de correr y me subí a la bici, y a ese circuito de diez kilómetros le di cuatro vueltas y luego me fui, por otra vía verde, a otro pueblo, Arfa, para redondear en 50 kms la salida. El circuito en sí es de lo más agradable. Transita a la ida paralelo al río Segre, con buen caudal y su consiguiente maravilloso ronroneo, y a la vuelta repite la escena, del otro lado, todo con patos y otras aves, que dada mi ignorancia, ignoro, valga la redundancia. Así pues, nada cambia en cuanto al Segre, pero todo lo demás es diferente.


Este señor estaba justo donde he aparcado, a las once de la mañana, leyendo su periódico.

Encontré ancianos y ancianas paseando, señoras y señores andando a la 'charreta' (ese ritmo parlanchín pero intenso), chicas y chicos paseando a sus perros (algunos con dos, tres, y hasta cuatro), corredores y corredoras y también ciclistas y ciclistos (puestos a ser ecuánime, rozo la estupidez por doquier), y a los lados, vacas, caballos, prados helados o embarrados, y, sobre todo, charcos, fango y moñigas, todo en mezcolanza guarrilla para mi vestimenta, moteada al término con un poco de todo.

Lo más importante fue todo en sí, además del sol que me regó, bendito sea él.


Había alguna acequia en que asomaba el forastero 'Casco Torcido'.

Hoy he repetido el camino, pero sólo he dado una vuelta, para calentar, y luego me he lanzado con mi tractor a la carretera, dirección Puigcerdà. Diré que no he llegado a esta localidad, ya de Girona, y no lo he hecho porque soplaba un viento en contra helado proveniente de las montañas (ayer nevó cosa mala) que me estaba matando. Esta renuncia entra dentro de la nueva política para 2009: sufrir lo justo (me hago mayor, y no es broma). Me he dado la vuelta a 12 kms de Puigcerdà, y en el retorno, con viento a favor, he volado. La imagen que pongo a continuación es en una parada intermedia que he hecho en Martinet, para tomarme un descanso, una barrita y una foto. ¿Notáis que ya sonrío? Yo sí, poco a poco.


En Martinet, el susodicho 'Casco Torcido', demostrando que es un genio combinando colores.

5 comentarios:

María dijo...

Efectivamente, mala combinación de colores pero interesante de olores (de moñiga de vaca, de perro, de pato...) y sobre todo de sensaciones positivas. Lo dicho, el deporte es tu amigo y está para disfrutarlo.

PD: "fui" sin tilde, jiji.

Rafa dijo...

solusionao, che.

Anónimo dijo...

Ja era hora que tornara a ser un poc ell. Jo m'alegro la que més que ho pateixo en la meva pròpia pell, jejejeje!
la pepa

El Tito de S. dijo...

Y yo en mi casa tan calentito.

xanty dijo...

que gozada todo lo que cuentas...!!Debe ser precioso pedalear por esos parajes de montaña, con nieve, "pudoreta" a caca-d-vaca y demás...pero para serte sincera, salí ayer con la bici por la costera de "la plana baixa" (Burriana, Nules,Xilxes, Almenara(esto ya son les valls)...) y descubri que es tan gratificante ver los reflejos del sol en la mar calma, con ese olorcillo tan marinero, resperirar, solo respirar muy dentro y llenar hasta rebosar los pulmones de mis raices...
creo que estoy encontrandome, de nuevo, con el deporte con esto el triatlon...
A disfrutar se ha dicho!!!!