29 febrero 2008

El infierno del Coll del Cantó

Desde el Tourmalet en todas sus ediciones y sus caras no lo había pasado tan mal. El Coll del Cantó (tengo mis dudas si es Cantó o Canto) es un infierno a 1.725 metros de altitud. Un verdadero infierno. Salí de la Seu d'Urgell en dirección a Sort. Ida y vuelta salieron 108 kilómetros con dos ascensiones eternas, casi 5 horas de pedaleo y una pordiosera media de 21 por hora.



Para ir hay que subir el puerto por la cara de Adrall ('sólo' 26 kms) y bajarlo por la de Sort (19 kms, 'sólo'), y para volver a la inversa. El perfil desde Sort parece más duro, pero no lo es. O eso, o es que yo con el paso de los kilómetros voy mejor. La vuelta fue un ajuste de cuentas con la montaña, porque tras zamparme un buen bocata en Sort en un bar a orillas del río, la cara de Sort se me antojó revancha. Y me lo pasé en grande.



Pero la ida... Desde Adrall yo no sé si es que me pilló frío, o que no calenté bien (hay apenas 8 kilómetros desde la Seu a Adrall), o que, sencillamente, me pudo. Me pudo de verdad. Las primeras rampas me dejaron patidifuso. Tuve incluso que parar, con lo que eso significa. No iba, no iba nada. Mi dignidad, mi orgullo, mi, mi, mi... me cago en todas sus rampas y sus porcentajes.


Los primeros 5 kilómetros fueron un auténtico infierno, un suplicio. Menos mal que luego rebajó la cosa porque si no tiro la toalla... Imaginaos la sensación de impotencia al sentirme incapaz los primeros kilómetros y sabiendo que eran 26 en total que no sabía cómo eran de duros...


Lo positivo

Dejémonos de lamentos, que al final de la corrida fue un gusto. Un gusto porque es una carretera ancha, bien asfaltada, del eje pirenaico, pero por la que pasan escasamente unos veinte coches en todo el tiempo que estuve. Un gusto, ya digo. Desde allí se ve la carretera que serpentea por la montaña, ves todo lo que te queda y todo lo que ya has hecho. En el lado de Sort es aún mejor porque ves, allá abajo, lejos, muy lejos, cómo zigzaguea el camino por el que vas a bajar raudo y vas a subir al ritmo.



Y los bosques. Magníficos. Y los pueblos. Pequeños. Y los prados. Punteados de ovejas, vacas y caballos. Y un pastor. Tranquilo él, sentado en el arcén al sol, con el perro a sus pies alerta. Y el sol. Fiel amigo. Y el frío. Merma. Y yo gozando.


Os dejo los perfiles bárbaros.



Y eso, que estoy cansado.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre parece que te cuesta y sin embargo sigues

Iago dijo...

He passat el coll en cotxe un parell de vegades. Si m'hagués tocat passar-lo en bici m'hagués posat a plorar.

Sysko dijo...

Jo tb e passat el port en cotxe unes 5 vegades(per a qui no es conega es el nexe d'unio entre Vielha i Andorra), ja es fa etern en mecanica baix dels peus, en bici deu de ser la llet pero la satisfaccio de superar el repte sera acollonant. Un abras Refel de un seguidor del teu blog

Anónimo dijo...

Que entrenamiento más bueno para la marmotte!!! Quiero ir a los Pirineos! No sé como lo haces! Aqui hace tanto frio otra vez, que no quiero coger la bici para nada! Y la marmotte que se acerca a pasos demasiados grandes para mi!!!
Pero solo de leerte me entran ganas de coger la bici y de irme por alli donde se sube y se disfruta el ascenso una vez arriba!!!
Un beso muy fuerte!
Anais