23 octubre 2010

Prohibido legendario

Santa Pau es un minúsculo pueblo de la Garrotxa, en la provincia de Girona. Es de estructuras y edificios medievales. Hace unos años lo visitamos la Pepa y yo, y el lunes pasado, pensando que no lo habíamos visto nunca, volvimos allí, ya que andábamos por la zona. Al aparcar, salir del coche y encontrarnos con estas señales, nos dimos cuenta de que, efectivamente, ya habíamos estado. ¡Cómo pudimos olvidar tan legendarias prohibiciones! Sonreímos pues con ellas, volvimos al coche y nos fuimos a pasear cerca del volcán del Croscat y por la Fageda, en pleno atardecer, con la cara del gato de la señal por culpa del frío.



16 octubre 2010

De Steven Spielberg a Steven Seagal

Todo europeo de medio pelo ha visto alguna película de Steven Spielberg. Son archiconocidas Tiburón, ET, Encuentros en la Tercera Fase, Los Goonies, su saga de Indiana Jones y todas estas pelis que cuando éramos pequeños, y no tanto, nos apasionaron. El que no las conozca, que haga dos cosas: 1, autoinfligirse una sarta de bofetadas por alelado; y 2, analizar qué ha hecho con su vida. Este hombre lleva desde los años 70 dando guerra, pero de todas sus películas, una de las que mayor impacto me produjo fue El Diablo sobre Ruedas (1971). En realidad, esta cinta estaba destinada a la televisión (lo que se conoce como telefilm: algo barato para entretener, sin más), y es la primera que hizo Spielberg. Para ser el debut de un director, es impresionante.

El camión malo malote, un mito. ¿Acojona o qué?

El Diablo sobre Ruedas es un peliculón que te mantiene en tensión durante la hora y cuarto que dura, y cuenta la historia de un hombre que en viaje de negocios por una carretera del desierto americano, conduce su utilitario tranquilamente hasta que un camión cisterna que da un miedo que te cagas, le hace la vida imposible hasta el punto de querer matarlo. Nunca se ve al conductor del malo de la película (el malo no es el conductor del camión, sino el camión en sí). El cisterna, marrón, oxidado, robusto y fuerte, juega con el cochecillo a su antojo, hasta que en un final memorable, embiste al pequeño vehículo con el conductor a salvo en el último instante, pero al borde de un precipicio. El plano del camión chirriando, cayendo ralentizado por el barranco y destrozándose, es la de un león que ruge en sus últimos momentos antes de morir de dolor.

Salto al vacío del camión (o aquello del morir matando).

La cuestión de esta entrada es que, para mi sorpresa, anoche hacía zapping por la cantidad de basura televisiva que se puede ver hoy en día, y después de apretar el mando con asco y a toda velocidad para no ver al bicho ese llamado Belén Esteban en un primer plano vomitivo de su geto, me encontré con una escena de acción de uno de los 'mitos' del cine (apreciese el entrecomillado): Steven Seagal en En Tierra Peligrosa 2. Con Steven (para poner en situación a los afortunados despistados, uno de esos matones del tipo Van Damme o Stallone), la película es de esas que has de ver con tus amigos, pizzas y unas cervezas después del fútbol, para reírte a gusto de las sandeces, bravuconadas y machotadas del menda. Una peli para un público del perfil del americano base, republicano y con un arsenal en su casa, por si vienen los malos.

Él acaba de dejar algo echo añicos, pero no se despeina.

El caso es que dicha escena de acción pintaba a nuestro amigo Steven al volante de una desvencijada camioneta típica del sur de Estados Unidos, y detrás de él, un camión de morro largo al más puro estilo yanki. Los planos a pie de suelo, la cámara subjetiva en el camión, la persecución en sí, me recordó a la película de Spielberg, y entonces mantuve la emisión. Seagal se adornó con maniobras de intrépido, y el camión con golpes que dicha camioneta nunca aguantaría, y hasta el tema tuvo un intento del morlaco de aplastar a nuestro amigo Steven y su viejo vehículo contra la ladera de la misma montaña. En esas, una piedra cayó del cielo y cristalizó la luna delantera del héroe, y este, memorable, soltó una patada a la luna (con el pie derecho: el del acelerador, ¡ojo!) para expulsarla y poder tener visibilidad. Las cabriolas de la pick-up eran de escándalo, pero Steven seguía sin despeinarse. El crack. En esas, se mete en un terreno de tierra, los planos se abren mientras se ve el rodar de sus ruedas a toda prisa, y se intuye que es una pista sin salida. Allí, el mago del volante frena la camioneta, y entonces el camión embiste a sus anchas, con Seagal haciendo un pase de torero y el camión volando y chirriando por el acantilado, en una imitación de la mítica escena de Spielberg. Y ovación y aplausos por la jugada. En la siguiente escena, Seagal se va a misa, chaqueta de cuero abotonada, pelo tieso como la piedra y entrando en la iglesia moviendo el cuello de izquierda a derecha para colocar las cervicales, y entonces suelta un discurso al hilo del argumento de la peli, el cual desconozco sin pesar. Qué grande es el cine.

Steven Seagal, la camioneta, su chaqueta, su pelo engominado y su porte de duro duro.

13 octubre 2010

El partido Armenia-Andorra


Ilde Lima, a punto de lanzar una falta, en una de las pocas ocasiones de Andorra.

Ya se ha acabado el partido. 4-0 para Armenia. En el minuto 3 nos quedamos sin ilusión con el 1-0. A partir de ahí, sufrimiento personal por un equipo que me gusta verlo evolucionar. Va poco a poco, pero va. Son unos cuantos futbolistas con su vida paralela a este deporte, con el que no se ganan la vida. Son administrativos, repartidores de mensajería, funcionarios, policías o trabajan en una empresa de seguros. Y futbolistas a tiempo parcial.

En la gradería de prensa, con cara de "que esto se acabe ya".

Ayer perdieron contra Armenia en el Estadio de la República, que era una auténtica fiesta. La afición armenia y sus narices (un día aclararé esto) vivieron cada minuto como la gloria. Son una selección menor que, en los últimos partidos, está ilusionando a su país, porque hacen buen fútbol y porque el otro día ganaron a Eslovaquia (jugó el pasado Mundial de Sudáfrica) y a Andorra, lo cual no es para tanto si se mira bien mirado.

Andorra, los titulares y los suplentes, escuchando El Gran Carlemany.

El caso es que ayer pasaron por encima de Andorra. En el descanso ya iban 3-0, y la verdad es que a uno se le queda cara de tonto porque cuando llegas al estadio crees que puede ser un gran día, cuando suenan los himnos y ves el ambiente te emocionas y supones la sorpresa, e incluso te imaginas un gol con el que poder saltar del asiento. Tal vez con eso sea suficiente. Pero ayer no fue ese día.


Antes de entrar al estadio de la República de Armenia; por fuera parece una plaza de toros.

Sin embargo, pienso que el fútbol es como el ciclismo (¿esto lo he escrito yo?). Es decir: el esfuerzo siempre trae sus frutos. A lo mejor el premio es simplemente ir a cola de grupo sufriendo, pero aguantando los tirones. Pero ya es un premio si vienes de más abajo.

Salud. Y kilómetros.

12 octubre 2010

Otros trozos de Armenia

Estos dos videos son desde dentro de la catedral de San Gregorio el Iluminador, un edificio construido en el 2001 con el dinero de la diáspora armenia, es decir de todos aquellos armenios que un día tuvieron que dejar el país. En el mundo hay 11 millones de armenios, de los cuales solo 3 viven en el país. El resto está repartido entre Europa y América.




Los siguientes videos son de la misma Catedral desde fuera, con los contrastes del país. El centro de culto -muy congregado, por cierto, y con mucha gente joven, tanto hombres como mujeres- en un montículo poco cuidado, lleno de hierbajos a un lado y chabolas al otro, con la estación central del metro al final de la escalinata, y con el mismo centro de la capital, con las sedes de algunos ministerios incluidas, a escasos 200 metros de ahí. De eso va el otro video, de la plaza gigantesca en la que en la época soviética, justo en el centro, se alzaba una estatua en honor a Lenin.

11 octubre 2010

Unos pedacitos de Erevan (Armenia)



Los videos explican:

El primero, el intenso tráfico con sus vehículos Lada y sus minibuses o furgonetas para la movilidad interurbana, en una de las grandes avenidas alejadas del centro de la ciudad.

El segundo, la monumental plaza donde se encuentra el Monumento de la Madre Patria. Esta edificación es totalmente soviética, y se abalanza sobre el centro de la ciudad gracias a una gigantesca e inacabada escalinata ajardinada que va a dar directamenta al centro neurálgico de la urbe. Monumentalidad de ex-república socialista soviética que ya conocemos.

El tercero, es de nuevo de tráfico, pero esta vez en una calle céntrica. Para mí los vehículos de un país hablan de su economía.

El cuarto, el Estadio de la República, donde mañana se juega el Armenia-Andorra. Hoy estaba vacío en el entrenamiento andorrano, pero mañana puede que se llenen las apenas 20.000 localidades que tiene. Por fuera merece una foto porque parece una plaza de toros, con arcos y columnas incluidas, pero ayer no le pude hacer una foto, y no sé si podré hacerlo mañana, porque será de noche.

Viena, camino a Armenia

Estoy en Ereván, capital de Armenia, también conocida como Yereván. Si alguien me soluciona esta duda sobre el nombre, se lo agradeceré. Estoy con la selección nacional de fútbol de Andorra, que el martes juega el cuarto partido de clasificación para la Eurocopa 2012. Hemos volado desde Barcelona hasta Viena, donde hemos podido visitar un poco el centro en unas cuatro horitas que hemos tenido. Ya había estado en Viena, pero en 1988, con apenas diez años y poco recordaba, aunque en cuanto he entrado en la plaza de la catedral me he dicho: "Aquí ya he estado". Es una de esas sensaciones que me gusta tener.

La Ópera de Viena, en la plaza de Karajan. En el avión sonaba el Danubio Azul...

Después del paso fugaz por Viena, un nuevo avión nos ha traído a Armenia, desde donde escribo estas líneas a las siete de la mañana (aquí son tres horas más que allí). Mañana visitaré Ereván (o Yereván), e intentaré, si el trabajo me deja tiempo, colgar alguna foto aquí. De momento las que os dejo son de esta tarde en Viena. El mundo es muy grande, pero al mismo tiempo muy pequeño.

En la plaza de la Stephandom, catedral de Viena, ayer por la tarde.


Misa de ayer en la catedral vienesa.

04 octubre 2010

El incendio de la Vall d'Albaida

Hasta la semana pasada no había tenido tiempo para verlo en directo. Después de 16 años, de nuevo hay que volver a empezar. Me acerqué a algunas de las zonas incendiadas en la Vall d'Albaida, por Ontinyent, por Bocairent, por Agullent, pero sin duda fue el camino hacia este último pueblo el que más me impresionó. Allí decidí que había que mostrar un trozo de lo que queda al lado de su ermita, de cómo queda, y de lo que no queda. Es rabia e impotencia lo que se siente, pero al menos sensibilicemos. Un energúmeno de hoy puede que mañana se lo piense si se trabaja al respecto.